¿Somos parientes?
Conviene aquí hacer una pequeña cuenta. Tomemos a modo de ejemplo la fecha en la cual en el relato mencionado en el artículo Diccionario Heráldico y Genealógico el caballero cristiano se retira a las cercanías del castillo de Garona y funda un pueblo llamado Moroaco. Desde entonces hasta ahora han transcurrido algo más de diez siglos. Los ancestros de cada uno de nosotros son: 2 padres; 4 abuelos: 8 bisabuelos; 16 tatarabuelos y así sucesivamente duplicándose en cada generación antecesora. Para este ejemplo digamos que en promedio cada generación y la anterior se separan unos 33 años, o lo que es lo mismo, que hay unas tres generaciones por siglo. Esto significa que desde la fecha que tomé como ejemplo ha habido treinta generaciones de descendientes de los originarios pobladores de esa legendaria localidad que llevaron por vez primera nuestro apellido.
Cada uno de nosotros tiene por su parte (haciendo la cuenta de la duplicación de ancestros por cada generación) 2 elevado a 30ma potencia (2 multiplicado por si mismo 30 veces) antecesores por la fecha mencionada. Esto es algo más de 1000 millones de personas.
De esto se extraen las siguientes conclusiones:
- Esa cantidad de gente supera a la población actual de Europa, ni que hablar a la que había en solamente España en el siglo X.
- De lo anterior se desprende que los 1000 millones de antecesores no son personas distintas sino que en varias y repetidas ocasiones los descendientes de las mismas familias se han vuelto a relacionar con matrimonios, no ya entre primos (y menos hermanos) pero si entre primos de segundo, tercer grado y otros grados menores de consanguinidad.
- Esto es tanto más asi debido a que hasta hace muy poco la movilidad de los pueblos sedentarios era muy reducida y la población en la zona rural de la Jacetania escasa y dividida en poblados de unos pocos cientos de habitantes. Para no casarse con las primas había que salir a buscar la novia al poblado vecino. Como esto ya había ocurrido una o dos generaciones antes las familias se volvían a entrelazar.
- Esta secular falta de hibridación hace que los diferentes apellidados Marraco que vivimos actualmente seamos algo mas parientes entre nosotros que si la sociedad alto aragonesa no se hubiera mantenido relativamente aislada (como lo estuvieron también muchas otras regiones). Sin embargo este grado de parentezco es apenas mayor al que hay en relación a cualquier otro descendiente de la comarca.
Todo lo anterior resulta una perogrullada a la cual podía haberse arribado sin necesidad de apelar al cálculo de los posibles antecesores. No obstante creo que el ejemplo ilustra algo más claramente la idea.

m marraco dijo
porque semejante "obsesion" con la familia y el apellido marraco?
8 Septiembre 2006 | 09:38 AM